Es la facultad extrasensorial que poseemos determinadas personas para percibir cosas y fenómenos lejanos, incluso distantes en el tiempo, como si se vieran con los propios ojos.
Con este don natural que descubrí a los doce años de edad, y normalmente sin la utilización de ningún soporte, puedo averiguar asuntos relativos al consultante o responder a preguntas sobre otras personas. Percibo el estado de salud y de ánimo, puntos delicados en el cuerpo, situaciones presentes y acontecimientos futuros. En ocasiones me apoyo en fotografías aportadas por el consultante, que al tomarlas en la mano me facilitan la percerción de numerosos detalles con mayor facilidad. Atiendo personalmente ya sea en mi despacho o por teléfono. |